Melanoma

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se origina cuando los melanocitos (células que controlan en pigmento de la piel) comienzan a crecer fuera de control.

Es mucho menos frecuente que otros tipos de cánceres de piel pero más peligroso, pues es más probable que se propague a otras partes del cuerpo si no se descubre y se trata a tiempo.

Factores predisponentes

Si bien cualquier persona puede tener un Melanoma, existen factores que aumentan el riesgo de desarrollo.

¿Te diagnosticaron melanoma? Podemos ayudarte.

Exposición solar y cama solar

Piel blanca y/o pelirrojos

Número elevado de lunares (más de 50)

Antecedentes personales de melanoma o en la familia

Antecedentes de quemaduras de sol (especialmente en la infancia)

Factores predisponentes

El Melanoma puede prevenirse. Estos son algunos consejos útiles a tener en cuenta

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A tener en cuenta

Sangrados, supuración o picazón

Asimetría

Una parte de la lesión es diferente a la otra

Bordes

La lesión tiene bordes desiguales o irregulares

Color

Se pueden ver varios colores: desde rojo o color café claro a muy negro

Diámetro

Lesiones mayores a 6 mm.

Evolución

Cambios en la apariencia con el paso del tiempo

Videos de expertos

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Preguntas Frecuentes

El melanoma es el tipo más grave de cáncer de piel. El mismo se origina cuando los melanocitos se alteran y comienzan a crecer sin control.
Los melanocitos se encuentran en la epidermis que es la capa externa de la piel y son las células responsables de darle coloración.
El Melanoma se origina generalmente en la piel, pero puede aparecer en otros sitios como los ojos.
En la piel si bien puede originarse en lesiones existentes (lunares o manchas) el 70-80% de los casos se originan en la piel sana.
Los melanocitos pueden adquirir la capacidad de migrar y formar tumores nuevos en distintos órganos dando lugar a la metástasis.
Con un chequeo frecuente, el Melanoma puede ser diagnosticado de forma temprana existiendo grandes posibilidades de curación después de la cirugía.

El cáncer se origina como consecuencia de mutaciones genéticas que promueven el crecimiento de la enfermedad. En el Melanoma, una de las mutaciones más frecuentes se llama BRAF y está presente el 40-50% de los casos.
Existe una prueba de diagnóstico para determinar si el gen BRAF está mutado.
Se trata de una prueba sencilla que puede solicitar el médico una vez confirmado el diagnóstico de Melanoma y en pocos días se obtiene el resultado. Esta prueba sirve para conocer en forma personalizada a la enfermedad y seleccionar el tratamiento más adecuado de acuerdo con la mutación identificada.
Aparte de BRAF, el Melanoma puede tener otras mutaciones genéticas como ser NRAS o CKIT, sin embargo, al no haber tratamientos disponibles para estas mutaciones, no es frecuente que se solicite esta prueba de diagnóstico.

Los estadios son una forma de describir el grado de extensión de la enfermedad, si se ha diseminado y hacia dónde y si está afectando otras partes del cuerpo. Para determinar el estadio, el médico solicitará una biopsia y otros estudios como tomografía o resonancia magnética.
Existen 4 estadios del melanoma:

Estadio I y II

Etapa temprana en la que el melanoma está localizado en la piel.

  • Tratamiento: Únicamente la cirugía.
  • Altas probabilidades de curación.
Estadio III

El melanoma se ha prolongado a los ganglios linfáticos.

  • Tratamiento: cirugía del melanoma y de los ganglios.
  • Se aconseja consultar a un médico oncólogo. Éste puede indicarle un tratamiento adicional (conocidos como tratamientos adyuvantes: Terapia dirigida e Inmunoterapia) para reducir el riesgo de que el Melanoma vuelva a desarrollarse.
Estadio IV

El melanoma se ha prolongado a otros órganos del cuerpo (metástasis).

  • El seguimiento debe ser por un médico oncólogo que le aconsejará el mejor tratamiento disponible.

El control dermatológico anual es la práctica más efectiva para detectar de forma temprana un Melanoma y por lo tanto, aumentar las posibilidades de curación.
Es importante realizar una autoevaluación de la piel y complementar con una visita a un especialista para obtener un control más específico.
A continuación, las reglas del ABCDE para controlar los lunares y manchas.

Como ya hemos mencionado, el Melanoma es un Cáncer de Piel, por lo que el Dermatólogo debe estar presente desde el comienzo. Se lo debe consultar ya sea para un chequeo anual o antes si detectamos alguna lesión o mancha en la piel que no sea habitual (recordar la regla del ABCDE).
Si el Dermatólogo detecta alguna lesión sospechosa, él mismo o un cirujano pueden practicar la cirugía y quitar de forma completa la lesión.
Si el diagnóstico de Melanoma se confirma, es aconsejable realizar al menos una consulta con un médico oncólogo para que considere si es necesario agregar algún estudio adicional (por ejemplo, una tomografía o estudio del ganglio centinela) o incluso iniciar un tratamiento con medicación.
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La mayoría de las veces, luego del tratamiento adecuado, se logra eliminar el melanoma por completo.
Pero hay algunos casos en los que el melanoma no se logra eliminar del todo. En estos casos usted puede recibir distintos tratamientos como inmunoterapia, terapia dirigida, quimioterapia u otros tratamientos para ayudar a mantener el cáncer bajo control por el mayor tiempo posible.
Es muy importante continuar con las consultas de seguimiento luego de completados los tratamientos ya que al haber tenido melanoma, aumenta la probabilidad de volver a tenerlo. El seguimiento debe incluir exámenes de la piel y de los ganglios linfáticos realizados por usted y por su médico de forma periódica.
Recomendamos consultar con su médico sobre los cuidados y estudios que debe realizar en fase de seguimiento.

Las personas que han tenido melanoma tienen un mayor riesgo de padecer otro melanoma u otro tipo de cáncer de piel. Debido a esto, resulta muy importante limitar la exposición a los rayos UV (exposición solar y cama solar, antecedentes de quemaduras de sol, especialmente en la infancia, piel blanca y/o pelirrojos, antecedentes personales de melanoma o en la familia, número elevado de lunares) y continuar el examen de su piel cada mes para identificar señales de que el melanoma esté regresando o posibles nuevos cánceres de piel. Los cánceres de piel que se detectan temprano son usualmente más fáciles de tratar que los que se descubren en una etapa más avanzada.
Recuerden que mantener hábitos saludables siempre disminuye el riesgo de enfermar: dejar de fumar, una buena alimentación, estar activo, y mantener un peso saludable, aunque nadie está seguro de esto.

Es normal y esperable sentir angustia, ansiedad y preocupación frente a un diagnóstico de cáncer o los tratamientos. Es importante que pueda distinguir cuando le esté resultando difícil manejar ciertas emociones o situaciones para poder pedir ayuda profesional. No siempre podemos hacer frente a las situaciones sin recibir ayuda y no siempre queremos compartir nuestras emociones con nuestro entorno afectivo.En el caso que observe que necesita contención emocional para transitar este camino, puede contactarse con nosotros y un terapeuta se comunicará con usted.