Alimentación y nutrición en la etapa avanzada de la enfermedad

Alimentación y nutrición son términos diferentes.

La nutrición hace referencia a la necesidad que tenemos como seres vivos de alimentarnos y a la serie de fenómenos fisiológicos e involuntarios que ocurren en nuestro organismo para transformar los nutrientes que hemos ingerido en la energía que necesita nuestro cuerpo para funcionar.

La alimentación se refiere al conjunto de actos voluntarios y conscientes que van dirigidos a la elección, preparación e ingesta de alimentos. La alimentación se asocia a un fenómeno social y cultural.
El contexto sociocultural en el que vivimos nos lleva a compartir una comida en la mesa y comer en abundancia. La comida nos da felicidad.

¿Qué es el síndrome de anorexia caquexia?

Es el síndrome caracterizado por la falta de apetito (anorexia) y adelgazamiento extremo con gran pérdida de masa muscular (caquexia), en pacientes con cáncer u otras enfermedades graves. Se presenta en más de la mitad de los enfermos con cáncer avanzado.
La anorexia, o falta de apetito, puede ser producto de múltiples causas, algunas corregibles y otras permanentes, progresivas e
irreversibles.

La falta de apetito puede ser causada por progresión de la enfermedad de base o por su tratamiento, debido a:

  • Sustancias producidas por las células tumorales que actúan tanto a nivel del cerebro como de otros tejidos, produciendo el adelgazamiento del paciente.
  • Náuseas, vómitos.
  • Constipación.
  • Enlentecimiento del proceso digestivo.
  • Irritación, lesiones e infecciones de la boca.
  • Obstrucciones en el tubo digestivo (en el caso de tumores de cabeza, cuello, esófago, estómago).
  • Infecciones o deshidratación.
  • Tratamientos específicos (quimioterapia, radioterapia).

En la mayoría de los casos, la falta de apetito es una expresión de la enfermedad avanzada y progresiva y forma parte de su desarrollo natural.

Es importante comprender cómo y por qué se produce este síndrome, porque esto ayudará a disminuir la angustia en el enfermo y en los familiares.

¿Qué se puede hacer con la alimentación según la etapa de la enfermedad?

Hay que hacer una diferencia entre aquellos pacientes que tienen una enfermedad que no puede curarse, pero que llevan a cabo una vida cotidiana relativamente activa, es decir, que se levantan, realizan tareas de la casa o algún trabajo que no requiere gran esfuerzo, de los enfermos que pasan la mayoría del tiempo en cama y cuyas energías se van agotando de a poco.

En el caso de los enfermos que pueden mantener una vida cotidiana activa, deberán tener un aporte nutricional adecuado a su gasto energético diario.

En las personas con enfermedad avanzada, que pasan la mayoría del tiempo en cama, la alimentación se orientará a lo que ellas deseen y toleren y no se realizará en función de obtener un aporte calórico. En muchos de éstos casos el síndrome de anorexia caquexia está presente.

Algunas creencias erróneas

Algunos de los temores, dudas y creencias más frecuentes en los familiares o cuidadores son los siguientes:

Medidas generales

Explicar a la persona enferma por qué ha disminuido el apetito, si es que lo pregunta.
No se debe establecer un horario de comidas, el enfermo debe comer cuando lo pida.
Ofrecer la opción de alimentarse varias veces en el día.

Es aconsejable elegir como comida principal la del mediodía, disminuyendo la cantidad de alimento en otras ocasiones.

Tener en cuenta

1) Preparación de la comida

  • Intentar que el paciente, si lo desea, participe en todas las actividades de elaboración de las comidas, siempre que esto no le demande un esfuerzo excesivo y que no conlleve peligro.
    Puede ayudar a comprar, a preparar alimentos, a poner la mesa, recoger los cubiertos, etc.
  • Evitar que el enfermo sienta el olor de la comida al cocinar o cualquier otro olor (perfume, desodorante ambiental, etc.), ya que esto puede disminuir aún más el apetito y causarle náuseas.
  • Es recomendable realizar comidas trituradas con salsas y purés, ya que facilitan la masticación y deglución.
  • Se deben evitar las comidas muy saladas.
  • Si la persona tiene dificultad para deglutir se puede modificar la consistencia de los alimentos. Se pueden utilizar espesantes de cocina cómo el almidón de maíz, la gelatina sin sabor o espesantes comerciales que se consiguen en farmacias.

2) Antes de comer

  • Crear un ambiente aireado, tranquilo y amigable.
  • Para comprobar si la persona tiene algún malestar como dolor,
    náuseas o angustia, hay que preguntarle cómo se siente y si hay algo que se pueda hacer para que se sienta más confortable.
  • También hay que preguntarle si siente hambre o si prefiere no ingerir alimentos por el momento. En el caso de que sienta hambre preguntarle qué prefiere comer.
  • Si no desea comer no se debe insistir, hay que tranquilizarlo y acompañarlo para que no se sienta presionado.
  • Si el paciente presenta sensación de sequedad bucal, se debe realizar higiene bucal, estimular la ingesta de líquidos, consumo de helados de agua frutales, utilización de trozos de hielo molido, caramelos o chupetines ácidos (de preferencia dietéticos), trozos de frutas frescas, alimentos fríos y evitar los alimentos secos.
  • En presencia de boca dolorosa evitar alimentos ácidos, muy salados, picantes y calientes. Controlar el dolor consultando al médico o suministrando una dosis analgésica de rescate 20 a 30 minutos previos a comer.
  • Utilizar vajilla liviana para facilitar que las personas débiles la puedan usar.
  • Usar platos pequeños.
  • Evitar poner demasiados alimentos o porciones demasiado grandes en el plato.
  • No forzar al paciente a ingerir alimentos sino tiene apetito, esto podría provocarle mayor ansiedad.
  • Posicionar correctamente a la persona.

3) Durante la comida

  • Apagar la televisión y reducir cualquier fuente de distracción.
  • Ofrecer al paciente no sólo agua, sino también leche, jugos de fruta, licuados con leche o helados.
  • Brindar líquidos y sólidos por separado.
  • Condimentar bien los platos con las especias que le gusten o con limón o azúcar.
  • Aconsejarle al paciente que mastique lento y pausado.
  • Intentar, siempre que sea posible, que el paciente coma con el resto de la familia. Si el paciente deambula es aconsejable que se levante y no coma en la cama o en la habitación.
  • En el caso de los pacientes que tienen poca movilidad y que pasan mayor tiempo acostados, se debe elevar la cabecera para favorecer la digestión o sentarlo en el borde de la cama, de ser posible.
  • El paciente debe comer y beber siempre bien sentado. Los pies deben estar apoyados y el tronco debe mantenerse recto.
  • La mesa y las sillas en que coma deben facilitar una buena postura. Se debe evitar que la persona coma en mesas demasiado bajas o demasiado altas.
  • Nunca se debe tragar con la cabeza inclinada hacia atrás, ya que esto aumenta el riesgo de que el alimento pase a las vías respiratorias y produzca atragantamiento. Se recomienda flexionar ligeramente la cabeza hacia delante en el momento de tragar, con el fin de contribuir a la estimulación del reflejo de la deglución.
  • Debe evitarse tragar con la cabeza girada hacia un lado, por ejemplo, hablando con una persona que se encuentre a un costado. También se debe evitar que el paciente beba directamente de una botella.
  • Las personas con dificultad para mantener una postura correcta, como aquellas que tienen temblor cefálico o dificultad para sostener el tronco, entre otras cosas, pueden necesitar adaptadores y elementos específicos como cabezales, vasos especiales, etc.
  • Cuando el paciente no se puede levantar de la cama para comer o beber, se lo debe incorporar de manera que la cabecera quede inclinada hacia adelante. Hay que procurar, igualmente, que la espalda del paciente esté completamente recta y que la cabeza esté ligeramente inclinada mediante un almohadón colocado detrás. Hay que elevar levemente las rodillas, se puede poner un almohadón por debajo de las piernas para lograrlo.

4) Luego de comer

  • Se debe higienizar la boca, la dentadura y las prótesis dentales.
  • Para facilitar la digestión se debe esperar por lo menos media hora para que la persona vuelva a acostarse.

Tratamiento farmacológico de la falta de apetito o anorexia

Existe medicación específica para tratar la falta de apetito y medicación para tratar los síntomas que la pueden estar generando.

Para estimular el apetito el médico/a le puede indicar corticoides o el acetato de megestrol.
Para mejorar la distensión abdominal, náuseas y vómitos se utiliza la metoclopramida (Reliveran®).

Estas medicaciones se indican si la falta de apetito es un problema para el paciente y la misma le causa sufrimiento. Si el paciente comprende por qué no siente hambre y esta situación no es un factor que altere su calidad de vida, no es necesario indicar estimulantes del apetito.

Si la falta de apetito es un problema para el enfermo, el médico le indicará un estimulante por un período de tiempo corto, aproximadamente dos semanas, y evaluará si hubo respuesta al tratamiento. Si estas medicaciones no causan alivio del síntoma se suspenderán.

Conclusiones

Lic. Silvina Dicattarina y Dra. Carolina Bonsaver

Manual de cuidados paliativos para cuidadores - Instituto Nacional del Cáncer

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