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Alimentación y nutrición en la etapa avanzada del cáncer

La falta de apetito puede deberse a múltiples causas, incluyendo la progresión de la enfermedad o efectos secundarios del tratamiento. La alimentación debe adaptarse según la etapa de la enfermedad y se deben respetar las decisiones de el/la paciente. El tratamiento farmacológico puede ayudar a estimular el apetito si es necesario.

Alimentación y nutrición en la etapa avanzada del cáncer
Lic. Silvina Dicattarina y Dra. Carolina Bonsaver

Alimentación y nutrición son términos diferentes.

La nutrición hace referencia a la necesidad que tenemos como seres vivos de alimentarnos y a la serie de fenómenos fisiológicos e involuntarios que ocurren en nuestro organismo para transformar los nutrientes que hemos ingerido en la energía que necesita nuestro cuerpo para funcionar.

La alimentación se refiere al conjunto de actos voluntarios y conscientes que van dirigidos a la elección, preparación e ingesta de alimentos. La alimentación se asocia a un fenómeno social y cultural. El contexto sociocultural en el que vivimos nos lleva a compartir una comida en la mesa y comer en abundancia. La comida nos da felicidad.

¿Qué es el síndrome de anorexia caquexia?

Es el síndrome caracterizado por la falta de apetito (anorexia) y adelgazamiento extremo con gran pérdida de masa muscular (caquexia), en pacientes con cáncer u otras enfermedades graves. Se presenta en más de la mitad de las personas con cáncer avanzado.

La anorexia, o falta de apetito, puede ser producto de múltiples causas, algunas corregibles y otras permanentes, progresivas e irreversibles. La falta de apetito puede ser causada por progresión de la enfermedad de base o por su tratamiento, debido a:

  • Sustancias producidas por las células tumorales que actúan tanto a nivel del cerebro como de otros tejidos, produciendo el adelgazamiento de la/el paciente.
  • Náuseas, vómitos.
  • Constipación.
  • Enlentecimiento del proceso digestivo.
  • Irritación, lesiones e infecciones de la boca.
  • Obstrucciones en el tubo digestivo (en el caso de tumores de cabeza, cuello, esófago, estómago).
  • Infecciones o deshidratación.
  • Tratamientos específicos (quimioterapia, radioterapia).
  • En la mayoría de los casos, la falta de apetito es una expresión de la enfermedad avanzada y progresiva y forma parte de su desarrollo natural.
  • Es importante comprender cómo y por qué se produce este síndrome, porque esto ayudará a disminuir la angustia en el enfermo y en los familiares.

Es importante comprender cómo y por qué se produce este síndrome, porque esto ayudará a disminuir la angustia en el enfermo y en los familiares.

No está demostrado que los productos inductores del apetito, las vitaminas ni los suplementos alimentarios mejoren el estado nutricional de la/el paciente, ya que lo que produce el adelgazamiento no se debe a la cantidad de calorías que se ingieren.

¿Qué se puede hacer con la alimentación según la etapa de la enfermedad?

Hay que hacer una diferencia entre aquellos/as pacientes que tienen una enfermedad que no puede curarse pero que llevan a cabo una vida cotidiana relativamente activa, es decir, que se levantan, realizan tareas de la casa o algún trabajo que no requiere gran esfuerzo; de las personas enfermas que pasan la mayoría del tiempo en cama y cuyas energías se van agotando de a poco.

En el caso de quienes atraviesan la enfermedad y que pueden mantener una vida cotidiana activa, deberán tener un aporte nutricional adecuado a su gasto energético diario.

En las personas con enfermedad avanzada, que pasan la mayoría del tiempo en cama, la alimentación se orientará a lo que ellas deseen y toleren y no se realizará en función de obtener un aporte calórico. En muchos de éstos casos el síndrome de anorexia caquexia está presente.

Si bien muchas veces es difícil tomar decisiones sobre la alimentación, se debe tener en cuenta que siempre se puede consultar al personal del equipo terapéutico para orientarse y aclarar las dudas.

Algunas creencias erróneas

Algunos de los temores, dudas y creencias más frecuentes en los familiares o cuidadores son los siguientes:

  • Si no come, morirá antes.
  • Si no le doy de comer, siento que no hago nada por él/ella.
  • Lo/la veo muy flaco/a y débil, entonces le insisto para que coma.
  • Siento que comer le hace bien, le dará más fuerza y disminuirá su cansancio.
  • No está bien, pero al menos que coma un poco.
  • No quiero que muera de hambre.
  • Si come va a mejorarse y podrá hacer nuevos tratamientos.

Medidas generales

  • Explicar a la persona enferma por qué ha disminuido el apetito, si es que lo pregunta.
  • No se debe establecer un horario de comidas, la persona que atraviesa el cáncer debe comer cuando lo pida.
  • Ofrecer la opción de alimentarse varias veces al día.

Es aconsejable elegir como comida principal la del mediodía, disminuyendo la cantidad de alimento en otras ocasiones.

Tener en cuenta

1

Preparación de la comida

  • Intentar que la persona paciente, si lo desea, participe en todas las actividades de elaboración de las comidas, siempre que esto no le demande un esfuerzo excesivo y que no conlleve peligro.
  • Puede ayudar a comprar, a preparar alimentos, a poner la mesa, recoger los cubiertos, etc.
  • Evitar que sienta el olor de la comida al cocinar o cualquier otro olor (perfume, desodorante ambiental, etc.), ya que esto puede disminuir aún más el apetito y causarle náuseas.
  • Es recomendable realizar comidas trituradas con salsas y purés, ya que facilitan la masticación y deglución.
  • Se deben evitar las comidas muy saladas.
  • Si la persona tiene dificultad para deglutir se puede modificar la consistencia de los alimentos. Se pueden utilizar espesantes de cocina cómo el almidón de maíz, la gelatina sin sabor o espesantes comerciales que se consiguen en farmacias.
2

Antes de comer

  • Crear un ambiente aireado, tranquilo y amigable.
  • Para comprobar si la persona tiene algún malestar como dolor, náuseas o angustia, hay que preguntarle cómo se siente y si hay algo que se pueda hacer para que se sienta más confortable.
  • También hay que preguntarle si siente hambre o si prefiere no ingerir alimentos por el momento. En el caso de que sienta hambre preguntarle qué prefiere comer.
  • Si no desea comer no se debe insistir, hay que tranquilizarlo/a y acompañarlo/a para que no sienta presión.
  • Si presenta sensación de sequedad bucal, se debe realizar higiene bucal, estimular la ingesta de líquidos, consumo de helados de agua frutales, utilización de trozos de hielo molido, caramelos o chupetines ácidos (de preferencia dietéticos), trozos de frutas frescas, alimentos fríos y evitar los alimentos secos.
  • En presencia de boca dolorosa evitar alimentos ácidos, muy salados, picantes y calientes.
  • Controlar el dolor consultando al personal médico o suministrando una dosis analgésica de rescate 20 a 30 minutos previos a comer.
  • Utilizar vajilla liviana para facilitar que las personas débiles la puedan usar.
  • Usar platos pequeños.
  • Evitar poner demasiados alimentos o porciones demasiado grandes en el plato.
  • No forzar a la/el paciente a ingerir alimentos si no tiene apetito, esto podría provocarle mayor ansiedad.
  • Posicionar correctamente a la persona.
3

Durante la comida

  • Apagar la televisión y reducir cualquier fuente de distracción.
  • Ofrecer a la/el paciente no sólo agua, sino también leche, jugos de fruta, licuados con leche o helados.
  • Brindar líquidos y sólidos por separado.
  • Condimentar bien los platos con las especias que le gusten o con limón o azúcar.
  • Aconsejarle que mastique lento y pausado.
  • Intentar, siempre que sea posible, que el/la paciente coma con el resto de la familia. Si deambula es aconsejable que se levante y no coma en la cama o en la habitación.
  • En el caso de pacientes que tienen poca movilidad y que pasan mayor tiempo acostados/as, se debe elevar la cabecera para favorecer la digestión o, de ser posible, sentarlo/a en el borde de la cama.
  • La persona paciente debe comer y beber siempre bien sentada. Los pies deben estar apoyados y el tronco debe mantenerse recto.
  • La mesa y las sillas en que coma deben facilitar una buena postura.
  • Se debe evitar que la persona coma en mesas demasiado bajas o demasiado altas.
  • Nunca se debe tragar con la cabeza inclinada hacia atrás, ya que esto aumenta el riesgo de que el alimento pase a las vías respiratorias y produzca atragantamiento. Se recomienda flexionar ligeramente la cabeza hacia delante en el momento de tragar, con el fin de contribuir a la estimulación del reflejo de la deglución.
  • Debe evitarse tragar con la cabeza girada hacia un lado, por ejemplo, hablando con una persona que se encuentre a un costado. También se debe evitar que la persona paciente beba directamente de una botella.
  • Las personas con dificultad para mantener una postura correcta, como aquellas que tienen temblor cefálico o dificultad para sostener el tronco, entre otras cosas, pueden necesitar adaptadores y elementos específicos como cabezales, vasos especiales, etc.
  • Cuando la persona paciente no se puede levantar de la cama para comer o beber, se la debe incorporar de manera que la cabecera quede inclinada hacia adelante. Hay que procurar, igualmente, que la espalda de la/el paciente esté completamente recta y que la cabeza esté ligeramente inclinada mediante un almohadón colocado detrás. Hay que elevar levemente las rodillas, se puede poner un almohadón por debajo de las piernas para lograrlo.
4

Luego de comer

  • Se debe higienizar la boca, la dentadura y las prótesis dentales.
  • Para facilitar la digestión se debe esperar por lo menos media hora para que la persona vuelva a acostarse.

Tratamiento farmacológico de la falta de apetito o anorexia

Existe medicación específica para tratar la falta de apetito y medicación para tratar los síntomas que la pueden estar generando.

Para estimular el apetito el/la médico/a le puede indicar corticoides o el acetato de megestrol. Para mejorar la distensión abdominal, náuseas y vómitos se utiliza la metoclopramida (Reliveran®).

Estas medicaciones se indican si la falta de apetito es un problema para el/la paciente y la misma le causa sufrimiento. Si la persona paciente comprende por qué no siente hambre y esta situación no es un factor que altere su calidad de vida, no es necesario indicar estimulantes del apetito.

Si la falta de apetito es un problema para la persona que atraviesa la enfermedad, el personal médico le indicará un estimulante por un período de tiempo corto (aproximadamente dos semanas), y evaluará si hubo respuesta al tratamiento. Si estas medicaciones no causan alivio del síntoma, se suspenderán.

Recordá que el objetivo de utilizar estas medicaciones no es la ganancia de peso sino la mejoría del apetito.

Conclusiones

  • Un/a paciente con una enfermedad muy avanzada no morirá de hambre por más que esté inapetente y no pueda ingerir alimentos. La falta de apetito es una consecuencia del avance de la enfermedad.
  • En caso de no sentir apetito, no se debe insistir en ofrecer alimentos, esto sólo generará rechazo y malestares físicos, como náuseas o vómitos.
  • En etapas avanzadas de la enfermedad, puede ocurrir que lo que antes era del agrado del paciente ya no lo sea tanto. El gusto puede verse alterado y las preferencias pueden cambiar.
  • Es importante no alentar ni crear falsas expectativas en la persona enferma. No se le deben decir frases como: “si comés vas a sentirte mejor, vas a estar menos cansado, vas a poder caminar, vas a poder curarte, vas a poder hacer quimioterapia”. Esto sólo le generará expectativas irreales que podrían entorpecer el cuidado adecuado.
  • Es importante saber que si el/la paciente no desea alimentarse no se debe sentir culpa ni se debe sentir que se lo abandona o descuida. En ese momento, lo importante es estar atento/a y disponible ante lo que necesite el/la paciente.
  • Si comer le produce algún malestar, se debe consultar al equipo asistencial.
  • Los tratamientos para aumentar el apetito que puede recibir la persona enferma estarán determinados por la fase de la enfermedad en la que se encuentra y su estado general, y se adecuarán a sus deseos y decisiones.
  • Siempre se deben consultar todas las dudas y preocupaciones con el equipo terapéutico, que es el encargado de guiar al cuidador con respecto a lo que es conveniente hacer.
  • La alimentación debe adaptarse para que proporcione placer, bienestar y confort.
  • Hay que recordar que lo más importante es que siempre se deben respetar las decisiones y la autonomía del paciente.

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